Tras los pasos de San Bernardo por la Ruta Bernardina

Uno de los muchos postes que indican la ruta

Uno de los muchos postes que indican la ruta

La Ruta Bernardina es un nuevo trazado para peregrinos y senderistas que permite recorrer parajes por los que, según la tradición, en el año 1180 huyeron del antiguo despoblado de Pintarrajes en Carlet, tres hermanos, Bernardo, María y Gracia, por convertirse al cristianismo, pero fueron capturados en las inmediaciones de Alzira, donde fueron martirizados y enterrados. Sus restos fueron hallados por Jaume I y a partir de este momento nace su historia. Una historia que desde el siglo XII ha perdurado en el tiempo y que sin duda, gracias a ser reconocida ahora como sendero de corto recorrido, PR-CV 241, ayudará a muchos a seguir los pasos de estos fugitivos reconocidos como los Santos Mártires de Alzira, patronos de Carlet y de Alzira. Sant Bernat, monje de Poblet, es el único santo propio del monasterio cisterciense que junto a sus hermanas están inscritos en el Martirologio cristiano, y para satisfacción nuestra eran de oriundos de estas tierras.

La Ruta, fue propuesta por las dos cofradías Bernardinas de Carlet y Alzira, impulsadas respectivamente por sus presidentes, Maribel Vanaclocha y José Palacios, e inmediatamente tuvo una acogida municipal. El compromiso derivó en la firma el 30 de julio de 2008 de un Convenio de colaboración entre ambos ayuntamientos. El apoyo de las alcaldesas de Alzira y de Carlet, Elena Bastidas y María Ángeles Crespo, fue tal que constituyeron la Comisión Bernardina como órgano asesor, en la que se incluían representantes de dichos estamentos además de personas de reconocida labor pro Bernardina. La Comisión tras varias sesiones acordó delegar en los servicios técnicos de turismo del Ayuntamiento de Alzira para llevar a cabo los trámites de habilitación y señalización de la «Ruta Bernardina». La relación entre los dos municipios se estrechó aún más el día el 8 de abril de 2011 al formalizar en Sesión Plenaria su hermanamiento como pueblos vecinos, unidos por razones históricas. Posteriormente, el Ayuntamiento de Alzira suscribió un Convenio con el Patronato de Turismo «València, Terra i Mar» de la Diputación de Valencia para la señalización de la Ruta.

El espíritu inicial e impulsor de la Ruta era trazar un camino para unir la Ermita de Sant Bernat de Carlet, lugar de origen de la familia de Ahmet, con Alzira, donde tuvo fin su vida y la de sus hermanas. No obstante, bien pronto se puso de manifiesto que la historia trasladada a la actualidad, debía ofrecer nuevas variantes que permitieran hacerla más abierta y atractiva a todos los públicos sin perder la esencia que la hacía diferente a las demás. Así sobre la base fundamental de los hechos, acaecidos hace más de ochocientos años, en los cuales tres hermanos fueron ejecutados por sus propios hermanos de sangre y de fe, había que dar un enfoque no sólo espiritual, sino también cultural, enriquecido por los atractivos monumentales y naturales del recorrido. Una cadena de pueblos de la Ribera Alta, desde Carlet, Benimodo, la Alcúdia, Guadassuar hasta Alzira, todos con un potencial turístico a promover a través de sus recursos culturales, naturales, gastronómicos y festivos, … situados entre el río Magro al inicio y el Xúquer al final, insertos en un paisaje de ribera, siempre presidido por el cultivo del naranjo. El enfoque a potenciar tenía que incluir necesariamente el aspecto turístico y deportivo para actualizar y ampliar las razones que motivaran a unos y animaran a otros a lanzarse a esta aventura, como un nexo más entre el pasado y el futuro Bernardino.

El recuperar la Ruta fomentaría en definitiva el culto y la devoción a los Mártires Bernardo, María y Gracia, al dar a conocer los lugares emblemáticos en donde los Santos Patronos nacieron, vivieron o forjaron su espíritu con su conversión, bautismo y martirio.

Momento de los discursos previo al inicio

Momento de los discursos previo al inicio

Los ayuntamientos de Alzira y de Carlet, con la colaboración del Patronato de Turismo «València, Terra i Mar» de la Diputación de Valencia, organizaron el pasado 11 de marzo de 2012, la primera marcha a pie por la «Ruta Bernardina», de Carlet a Alzira, con el objetivo de dar a conocer el trazado de la nueva Ruta de la Ribera, y disfrutar de una jornada de senderismo por los pueblos y parajes de la comarca por donde circula este camino identificado y homologado como sendero de Corto Recorrido, identificado por la Federación de Deportes de Montaña y Escalada como el PRCV 421. De Alzira partieron tres autobuses con 162 participantes que en la Ermita de Sant Bernat de Carlet se unieron a los que acudieron de otras poblaciones, e incluso de Alzira que fueron con vehículos propios. De este modo, cientos de excursionistas de la Ribera, venidos en su mayor parte de Alzira y de Carlet se congregaron para celebrar la inauguración de la Ruta Bernardina.

La bienvenida corrió a cargo de la alcaldesa de Carlet, Mª Ángeles Crespo, quien agradeció la magnífica acogida que había tenido este acto, y felicitó a los dos Cofradías Bernardinas de Carlet y de Alzira por su iniciativa, y felicitó asimismo a la Comisión Bernardina y a los dos ayuntamientos de Alzira y de Carlet por llevar a cabo este proyecto y organizar el evento. Finalmente, la presidenta de la Cofradía de Sant Bernat de Carlet, Isabel Vanaclocha, agradeció a todos su presencia y animó a visitar la Ermita de Sant Bernat como punto de partida y a seguir los pasos de San Bernardo y sus hermanas en esta jornada tan emotiva. Seguidamente, se cortó la cinta inaugural y se inició la marcha, precedida por un grupo de dolçainers. La primera escala fue la visita al templo de Nuestra Señora de la Asunción donde se conservan las reliquias de los santos. Al mediodía se llegó a la población de Benimodo, donde el alcalde, Francisco Teruel, se dirigió al público y agradeció que la Ruta pasara por esta localidad tan vinculada a la historia de San Bernardo. Ofreció un refrigerio a los excursionistas para aliviar el calor. La historiadora local Pau Armengol, explicó los monumentos de este municipio, visitándose seguidamente el templo la Inmaculada. La comitiva partió en dirección a la Alcúdia, donde el alcalde Robert Martínez y otras autoridades recibieron a los participantes, que ofrecieron un aperitivo para alivio de los senderistas. El alcalde animó a continuar adelante con esta magnífica apuesta por recorrer la comarca de la Ribera.

Columna de senderistas

La larga columna de peregrinos y senderistas

Reanudada la marcha, ya en las horas centrales del día, la numerosa comitiva se dirigió a la localidad de Guadassuar, donde la concejala de Cultura, Laura Osca, en representación del alcalde, José Ribera, junto a otras autoridades locales y un buen grupo de vecinos aplaudieron a los peregrinos cuando llegaron a la Plaza del Ravalet, donde según la tradición San Bernardo bautizó a sus hermanas Zaida y Zoraida como María y Gracia. Tras las palabras de bienvenida se dirigieron al Polideportivo, donde el ayuntamiento habilitó unas mesas y agasajó a los senderistas.

Por la tarde, se reinició la marcha entre los campos de naranjos dañados por la helada del mes de febrero, hasta llegar a la Ermita de San Bernardo, junto a la Pileta del Martirio, el presidente de la Pontificia Arxicofradía de Sant Bernat de Alzira, uno de los impulsores de esta Ruta, recordó a los asistentes los momentos históricos de la biografía Bernardina vividos en este mismo lugar. Agradeció encarecidamente a todos por su esfuerzo y felicitó a los dos Ayuntamientos de Alzira y de Carlet por hacer posible este sueño de las dos cofradías bernardinas. Dedicó un emotivo recuerdo a las víctimas del 11-M. El concejal de Turismo del Ayuntamiento de Alzira, Rafael Fita, dedicó unas palabras de agradecimiento a todos los participantes por su ejemplar conducta de compañerismo a lo largo de la intensa jornada y explicó que al finalizar la marcha en la Iglesia de Santa Catalina se recogerían los credenciales sellados a lo largo de la Ruta con los datos personales para realizar el certificado que acredita su participación.

La multitudinaria comitiva entró a Alzira por el Pont de Ferro, recorriendo ante la sorpresa de los viandantes, las avenidas Luis Suñer y Santos Patronos hasta los Casalicios con las estatuas de San Bernardo y sus hermanas, y donde las autoridades locales esperaban la comitiva. Desde allí en un torrente humano, más de trescientas cincuenta personas llegaron al punto final de la etapa de veinticinco kilómetros y que pasa por cinco municipios. El volteo de las campanas de la Iglesia de Santa Catalina recibieron a los peregrinos, y en las puertas del templo el cura párroco, Enrique Masiá los acogió para acompañarles a su interior. Una vez dentro, en el altar de Sant Bernat, bajo las imágenes que guardan las reliquias de los santos, les dedicó unas palabras de ánimo y de admiración por el hecho que acababan de culminar.

Finalmente, el Teniente de Alcalde, José Luís Palacios, en representación de la alcaldesa de Alzira, Elena Bastidas, que por motivos personales no pudo acudir al acto, se dirigió a los alcaldes y concejales de los municipios allí presentes, a las cofradías de Sant Bernat, y a todos los que con su esfuerzo habían hecho realidad esta memorable jornada Bernardina, dando por clausurada la etapa.

Los que participaron de una forma u otra en este evento Bernardino, han recuperado algo más que un camino. Pero lo difícil ya estaba hecho. El que si fue un camino duro y tormentoso, fue el de la huida de la casa natal, y con el triste final del fratricidio. Una trágica historia, que ya motivó a Jaume I a rescatarla del silencio y del olvido para demostrar el valor de la abnegación, del respeto a las creencias, a las ideologías y a las culturas. Lo que hicieron miles de ribereños por mantener el culto a sus santos patronos a través de ocho siglos, hasta llegar a nuestros días, ha sido sin duda muy difícil. El de ahora es un camino de amistad y hermanamiento entre pueblos, que hemos de sentirnos orgullosos de poder hoy realizar en buena armonía, con risas y volteo de campanas, como una fiesta entre municipios. Un camino sin escondernos, sino más bien, convocando a la gente para que acuda a acompañarnos o recibirnos al paso.

El reto que inició Jaume I, seguido por miles de bernardinos a lo largo de centurias no ha de finalizar aquí, esta no es la meta. Hemos de poner todos los medios a nuestro alcance para que de una manera u otra, el camino iniciado siga abierto a todos los que vengan detrás siguiendo nuestros pasos, unos más entre miles.

Animo desde estás líneas que me ofrece el Presidente de la Pontificia Archicofradía de los Santos Patronos de Alzira a que sigamos las huellas de los verdaderos protagonistas de esta historia, Bernardo María y Gracia.

Agustín Ferrer Clari – Miembro de la Comisión Bernardina.

2012

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