En mitad de la noche ayudó a salvar las reliquias de San Bernardo

Pepita Montalva Gomis

Doña Pepita Montalva Gomis

Esta insigne alzireña sufrió mucho la noche aciaga del 13 de mayo de 1936 al vivir el destrozo que las hordas hicieron en el templo de Santa Catalina.

Nació en la calle Santa Lucía, 4 el día 10 de febrero de 1892 en una casa grande, suntuosa como podemos ver hoy. El vestíbulo tiene dos salas grandes, en la de la izquierda hay un despacho antiguo de singular belleza. En él se filmaron las escenas de la última película rodada en Alzira.

La de la derecha tiena otra historia, hablaremos en renglones finales en este escrito.

Entrando nos tropezamos con el bar, da impacto, los baldosines con variados dibujos que adornan sus paredes y la gran chimenea, que ha debido quemar muchos troncos de leña.

Nuestra protagonista fue sietemesina y en una cuna arropada con algodones de rama, en este lugar, pasó los primeros meses de su vida.

Su infancia fue feliz y su educación muy buena, ya que pertenecia su familia a la clase acomodada y frente a su vivienda, estaba el antiguo convento de las Reverendas Madres Franciscanas.

Se casó con Don Ramón Flors Ortells y aportó ella una buena fortuna a su matrimonio. Nunca hizo ostentación de su riqueza, era una mujer sencilla, amiga de todas sus vecinas, amante de su hogar y muy caritativa, quien pedía en aquella mansión no se iba con las manos vacías.

Las mujeres que convivieron con ella, la recuerdan con el pelo blanco, de facciones bonitas y de carácter abierto.

En tiempo de la guerra civil española cobijó a dos niñas madrileñas y lograron ser felices en aquella casa, donde encontraron mucho cariño. No tuvo hijos más su ahijado y vecino Agustín llenó el hueco de los ausentes.

Mayo de 1936, los milicianos queman las iglesias

Volvamos al 13 de mayo de 1936, nuestra protagonista lloraba a la puerta de la Parroquia recayente a la calle de la Sangre, ante su impotencia y la de tres valerosos jóvenes que con entereza y amor querían llevarse a San Bernardo a un lugar donde se pudiera salvar de la profanación.

Doña Pepita se desplazó a su casa y le dijo a su esposo:

«Ramón, Sant Bernat està tombat en terra i com tot està cremat i pessa molt, no poden portar-lo a esta casa

Era de madrugada y mientras la muchedumbre dormía, el marido cogió una escalera de recolectar naranjas y ayudado por los arriesgados Bernardo Andrés Bono, Salvador Carreres Oliver y Leopoldo Serra Casterá, lo cargaron y por el “Mur” llegaron a la calle Cuerno y al domicilio. Doña Pepita sostuvo la cabeza de nuestro Patrón todo el trayecto (pasados los años al contar la efemérides, se sentía dichosa).

Con esfuerzo sobrehumano aquellos hombres lograron subirlo al primer piso y detrás de una puerta quedó depositado, nuestro Santo Patrón que pesaba unas 10 arrobas.

Cuando la paz volvió a los hogares españoles San Bernardo fue traido de Onda y alojado en esta casa.

Doña Pepita le hizo un dosel con cubres rojos de Damasco frente a la reja de la habitación de la derecha y el pueblo alzireño desfiló ante la imagen implorando la bendición para todos los benefactores que intervinieron en el salvamento.

Murió, donde había nacido, el 19 de septiembre de 1983 muy arropada de cariño.

Esta honorable alzireña merece que su nombre no esté en el olvido. Fue una heroína, arriesgó su vida y la de su familia en beneficio de los alzireños y de las reliquias del «Pare Sant Bernat».

Josefina Fernández Sempere

2000

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