El Clavo, símbolo del martirio de San Bernardo

Matirio de San Bernardo

Martirio de San Bernardo

El martirio sufrido por aquellos que decidieron testimoniar su fe en Jesucristo va asociado siempre a determinados instrumentos. Los instrumentos de la pasión son muchos y variados. En el caso de la Pasión de Cristo, Hijo de Dios, fue la cruz, símbolo por excelencia de los cristianos, y la corona de espinas, el flagelo, los clavos y la lanza los instrumentos utilizados. Junto con esos instrumentos hay otros que son característicos en cuanto al martirio que sufrieron otros seguidores de Jesús que se representan junto con la iconografía propia de cada una de las santas y santos. Así a santa Catalina, titular del templo alzireño donde se custodian las insignes reliquias de nuestros patronos, se la representa junto a una rueda con dientes, a san Llorenzo con una parrilla ardiente, a santa Lucía, martirizada con una espada, con una bandeja con dos ojos, san Esteve murió por el impacto causado por las piedras, san Bartolomé por un cuchillo, san Sebastián por una flecha, san Felipe fue crucificado amarrado con cuerdas…

La iconografía representa nuestros patrones tal y como señalan la historia y la tradición con sus atributos propios. San Bernardo con la frente atravesada por un clavo y sus santas hermanas María y Gracia degolladas a cuchilladas.

Fray Honorado Gilbau de Castro en su «Libro de la vida, martirio y algunos milagros de San Bernardo, mártir, natural del territorio de la villa de Alzira», publicado en el año 1600 en Valencia, refiere el martirio así:

«Los criados del rey ataron al santo a un árbol de aquel bosque para allí quitarle la vida. Viéndose atado Sant Bernardo, esperando la muerte, començó con boz alta, para que le oyeran sus hermanas, a decir: “Profundos son vuestros juicios, Señor, árbol fue la causa de mi perdición y en árbol me redimisteys, y arrimado a un árbol pago yo el tributo que se os debe Señor. ¡O, árbol bendito!-dezía- ¡que dichosísima suerte me ha cabido, pues arrimado a ti dormiré el sueño que durmió mi Señor lesuchristo arrimado al árbol de la santa cruz! ”.
Uno de aquellos ministros de Sathanás, que traya consigo un martillo y clavo muy grande para su officio ordinario, porque era barquero, dixo al rey: “Si te paresce, ¿enclavárselo he en la frente? ”. Respondió el rey: “Pássale las entrañas y muera el traydor ”. Y al momento, aquél descomulgado e infernal barquero se lo enclavó en la frente y con él le abrió su santísima cabeça hasta passársela casi toda.»

Y en cuanto al de las hermanas dice:

«Vista la constancia y firmeza de las santas doncellas mandó el rey Almançor a sus criados que a cuchilladas las matassen y despedaçassen allí luego. Y ellas, con grandíssimo contento, rescibiendo los golpes de aquellos impíos y crueles verdugos, dando gracias a Dios de las mercedes que les hazía, pues no solamente les havia concedido la palma de la virginidad sino que también les comunicava la corona del martirio, animávanse la una a la otra. Dezían: “Y ea hermana, esta es la hora de padecer por nuestro esposo lesuchristo, consolaos con que luego hemos de gozar los bienes del cielo y ver hallá a nuestro santo hermano, donde ni tendremos hambre ni sed ni sentiremos tampoco estas cuchilladas que agora nos atormentan ”.»

El clavo, instrumento de martirio del patrón de Alzira, ha sido objeto de la atención de los diferentes panegiristas, hagiógrafos y predicadores que se han ocupado de la vida de nuestros santos y han contribuido a extender su devoción y culto.

Como ejemplo fijémonos en lo que dicen respecto al instrumento de martirio de San Bernardo tres religiosos que en su momento dieron luz a tres obras, fruto otras tantas homilías predicadas en honor del santo y de sus hermanas.

El alzireño Jaime Cervera, doctor en Teología, maestro en Artes, catedrático de Filosofía de la Universidad de Valencia y canónigo de la Sede valenciana, señalaba:

Primera página del sermón de Jaime Cervera en 1699

Sermón de Jaime Cervera en 1699

«Esta corona tan gloriosa y honorífica para Bernardo ha de ser el timbre más glorioso para Alzira. Santa Elena tomó uno de los clavos de la Pasión de Cristo y le puso sobre la corona de Constantino. Ponga pues Alzira sobre su corona el clavo de la pasión de Bernardo, que si con el clavo de la Pasión de Cristo hizo Santa Elena más gloriosa la corona, nunca la corona de Alzira más digna de honores que cuando se ilustre con el clavo de la pasión de Bernardo…
Es cosa cierta que un clavo, algo torcido, puede tal vez servir de llave… Y tales fueron los clavos de la Pasión de Cristo, pues fueron llaves con que se abrieron los cielos… Según esto discurría yo que podía Alzira en lugar de la llave que es la insignia de sus armas, poner en su escudo un clavo para que fuera timbre ilustre de Alzira lo mismo que es insignia gloriosa de San Bernardo… Quiso Cristo, Señor nuestro, hacer participante de su misma honra a San Pedro, y para esto dispuso con alta providencia que muriera san Pedro enclavado, porque si triunfó Cristo en la cruz, empuñando por armas los clavos, lo mismo fue concederle a San Pedro los clavos que el darle Cristo sus mismas armas. Pero es reparo del docto Oliva que antes de concederle Cristo los clavos ya le había entregado a San Pedro las llaves como dando a entender que se debían los clavos del triunfo a quien se fiaron las llaves del poder… ¡Oh soberana Providencia del Cielo y cuanto nos dejas favorecidos y obligados!. Pues con dar el clavo triunfal de Bernardo a Alzira nos honras a todos con las mismas armas de Bernardo. Pero no se si me diga que era ya consecuencia del cielo el honrar a Alzira con ese triunfal carro. Que si fueron en Pedro antecedente de los clavos las llaves, bien podrá ser consecuencia en Alzira el darle por armas un clavo[1]

El religioso agustino fray Antonio Salanova, catedrático de Filosofía y Teología del convento de San Agustín de la ciudad de Valencia y prior también del de Alzira, en su predicación a la iglesia de Santa Catalina con motivo del acceso al trono del rey Fernando VI señalaba:

Oración Panigírica de Antonio Salanova en 1746

Oración Panigírica de Antonio Salanova en 1746

«También este (templo) está dedicado a la más sabia doctora; atributo indisputable de mi adorada Catalina; allí estaba el arca de Sethin y en ella aquel celestial Maná sombra de esta divina candidez; allí se divisaban unos querubines de oro, que era lo que más sobresalía en el templo; y sobresalían tanto en el templo porque estaban sobrepuestos con un clavo. Pues mirad, lo que más sobresale este templo y hallaréis que son esos tres querubines de oro: Gracia, María y Bernardo, que labrados a golpes del martirio, deben su ventajosa gloria a un clavo: en Bernardo porque ese fue su martirio, en Gracia y María porque sus martirios tuvieron principio en aquel clavo»[2]

Por último nos hacemos eco de aquello que dijo fray Juan Bautista Talens, religioso franciscano descalzo exdefinidor y examinador sinodal del obispado de Barcelona y cronista de su provincia, en relación con el clavo en su sermón pronunciado en la iglesia de Santa Catalina en 1756:

Oración Panigírica de Juan Bautista Talens en 1756

Oración Panigírica de Juan Bautista Talens en 1756

«… Ved la hermosa lámina de mi frente, como aquellas del Sancta Sanctorum, clavada con el clavo dorado de la caridad. Ved un clavo que como aquellos del Tabernáculo, eternamente, permanecerá en el Cielo, para mi gloria y trofeo. Ved un clavo muy diferente del de Sisara, pues si a este por enemigo del Pueblo de Dios le sirvió de eterna infamia, a mí, por amigo del Señor, me será de eterna honra. Ved un clavo que será para mí preciosa llave con que abriré las puertas del Paraíso. Válganse los gentiles de los clavos fijados en las paredes de sus templos para denotar el número de los años, que el clavo puesto en la frente de San Bernardo, Templo animado de Dios, será la época más famosa para contar los años de nuestras mayores felicidades. Dediquen los romanos a Minerva sus clavos, como divisa de la Sabiduría, que el clavo de San Bernardo es el carácter más glorioso de su celestial Sabiduría, siendo las palabras de los sabios como clavos fijos en lo alto. ¿No os parece admirable el triunfo que consiguió San Bernardo de sí mismo, pasando de monje a mártir?[3]

Aureliano J. Lairón Pla
Doctor en Historia, Archivero Municipal y Cronista Oficial de la ciudad de Alzira

    Notas:
  • [1] – Cervera, Jaime, «Sermón en la fiesta anual que la muy insigne, noble, antigua y real villa de Alzira consagró día 23 de julio del año 1699 a su poderosos abogado e ilustre patrón San Bernardo mártir», València, 1699.
  • [2] – Salanova, Antonio, «Oración panegírica gratulatoria en las plausibles fiestas que celebró la ilustre, real y coronada villa de Alcira, en la gloriosa proclamación de nuestro monarca catholico Fernando VI, assistiendo patente Dios Sacramentado, acompañado de los inclitos patronos de la misma villa San Bernardo, María y Gracia», Valencia, 1746.
  • [3] – Talens, Juan Bautista, «Oración panegírica de San Bernardo de Alzira que en la fiesta que le consagró la antigua, leal i coronada villa de Alzira en el día 23 de julio de 1756 estando presentes las sagradas reliquias con motivo de implorar su favor contra la plaga de la langosta», Valencia, 1756.

2011

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