Puente de San Bernardo sobre el rio Júcar

Puente de San Bernardo sobre el rio Júcar

En 2017, los Casalicios de los Santos Patronos Bernardo, María y Gracia cumplieron tres siglos de azarosa vida. Lamentablemente, un monumento que durante dos siglos y medio presidió desde el puente la vida cotidiana de los alcireños, pasó sin pena ni gloria tan importante aniversario a pesar de estar ahora enclavados en una de las emblemáticas avenidas de la ciudad de Alzira.

Los Casalicios se acabaron de construir en 1717 y fueron costeados por Jaime Cervera y Nicolas Bás como muestra de su devoción por los Santos Patronos. Se erigieron sobre los tajamares del ya existente puente de San Agustín. Aunque formalmente nunca se le cambió el nombre al puente, es evidente que al estar coronado por los casalicios en honor a San Bernardo y sus hermanas pronto empezó a ser conocido como Pont de Sant Bernat.

Puente de San Bernardo sobre el rio Júcar

Puente de San Bernardo sobre el rio Júcar

Los casalicios fueron diseñados por Leonardo Julio Capuz (1660-1731) pero quien llevó a cabo la obra fue su discípulo Francisco Vergara «el Viejo» (1681-1753). Las esculturas de San Bernardo y sus hermanas tienen unos 185 cm de alto. La imagen de una de las hermanas fue destruida en 1936. Tras la guerra civil se colocó una nueva modelada por Antonio Ballester Vilaseca en 1943 y esculpida en el taller de Elías Cuñat en 1944 [1].

El puente, que ya tuvo que sufrir la voladura de su arco principal al retirarse las tropas napoleónicas a principios del siglo XIX, no sobrevivió a la piqueta del desarrollo urbanístico del siglo XX. Sin embargo si lo hicieron los casalicios. Aún así no lo han tenido nada fácil en los últimos cien años. Sobretodo durante la guerra civil. Ya durante la segunda república se exacerbó el sentimiento anti-religioso de la izquierda que alcanzaría su zenit en la guerra civil que en Alzira tuvo graves consecuencias humanas y culturales. Los milicianos se ensañaron con las imágenes de Sant Bernat i les Germanetes derribándolas de los casalicios. Tres décadas después sería el puente el que sufriría la acción destructiva del hombre alegando motivos higienico-sanitarios para soterrar el brazo muerto del río Júcar y así hacerlo desaparecer definitivamente.

Sobre las peripecias sufridas en esas décadas creemos interesante el escrito que dejó D.Ricardo Fluixá Gómez que fue director de la Academia Municipal de Dibujo.

NOTAS PARA LA HISTORIA DEL PUENTE DE SAN BERNARDO POR RICARDO FLUIXÁ GÓMEZ

A principios del siglo XX, empezaba en Alzira, la conveniencia o no, del relleno del viejo cauce del río Júcar. Justificante natural de que nuestra querida ciudad fuera una isla, Algetzira Xúquar, la antigua Sucro.
Estos detalles pueden comprobarse en los documentos obrantes en el Archivo Municipal y en las publicaciones de principios de siglo, PATRIA CHICA, HERAL DE ALZIRA, LIBERTAD, etc.

En 1966 la Corporación Municipal presidida por el estimado amigo D.José Pellicer Magraner, me encargó la dirección del desmontaje y posterior montaje de los Casilicios. De la numeración de sillares y piedras ornamentales, encargué a mi hermano y al común amigo Balyet -ambos pintores-.
Se procedió a la demolición de nuestro emblemático puente de San Bernardo por el desmontaje de los casilicios. Excuso decir el pesar de todos los alcireños, el ver desaparecer el más preciado tesoro de nuestra Patria Chica. Yo como nacido en este pueblo de mis pecados y amante de las cosas patrias, me dolió en medio del alma. Cuántas veces mi querido tío y maestro Don José María Parra, le había dicho al alcalde Pellicer:

– ¡Esto es un crimen colectivo de mucha generaciones de alcireños y a tí nunca te perdonarán la peor tarea, que hayas dado la “puntilla” a nuestro milenario pont de San Bernat!

Casalicio de San Bernardo

Casalicio de San Bernardo (año 2018)

Por fin, había que salvar lo que buenamente pudiéramos y comenzamos la tarea. La reconstrucción no fue fácil, había muchas piedras sillares, capiteles, fuste, entablamiento, cornisa… carcomidas por el tiempo -enfermedad de la piedra-. Para reemplazar estas piezas, se trajeron de un descampado de Carcaixent, procedentes de alguna casona, bloques de piedra de la misma cantera.

Para constancia y como anecdotario negro, declaro como testigo que fui, que durante los días de nuestra guerra civil, nadie se fijó en nuestras imágenes de nuestros patronos, hasta que un gracioso con mala uva -no escribo nombres por no figurar entre los vivos-, les puso a las tres púrpuras un gorro de miliciano. Ésta fue la chispa que movió a la chusma kultural de aquellos días, rematar la “faena”, derribando las imágenes y echándolas al cauce del río.

Después de la contienda se sacaron del cieno solamente la figura de Sant Bernat. La figura del santo de Carlet y mártir de Alzira se extrajo sin cabeza. Ésta la modeló y recompuso el escultor alcireño Enrique Casterá Masiá. El brazo se recuperó roto y hoy en día se encuentra aún atado con unos alambres. Del casilicio de las hermanas Gracia y María se recuperó las imágenes de la inmaculada, Santa María, Santa Lucía y Santa Bárbara, éstas últimas decapitadas. Las cabezas de las mismas fueron modeladas y repuestas por el escultor valenciano Antonio Ballester Vilaseca en el taller de Elías Cuñat. La imagen de Santa Gracia, a pesar de profundizar en el lecho del río, no apareció.

Casalicio de las Santas María y Gracia

Casalicio de les Germanetes (año 2018)

Para constancia, las imágenes de les Germanetes, fueron derribadas de su casilicio aquella noche fatídica. La de Santa María, como dijimos anteriormente, cayó al río, pero la de Santa Gracia fue a destrozarse sobre la calzada del puente, destruyéndose totalmente. Esa misma noche -confidencias de un amigo que fue quien llevó los restos en un carro- fueron llevadas las destrozadas piedras de la imagen junto con los escombros del derribo de la iglesia de San Agustín, para rellenar el “Camí Fondo”, hoy Avenida Joanot Martorell.[2]

También el señor Ballester esculpió enteras las tres imágenes que coronan el casilicio de San Bernardo. San Silvestre, San Gregorio, y San Agustín, en ya mencionado taller de Elías Cuñat. Por premura de tiempo, la cuarta, o sea, la que corona la cúspide del tejadillo del casilicio de les Germanetes, una imagen de la Virgen, parece ser de la ¿Murta?, sacada de un dibujo-testimonio del siglo XVII, obrante en el Archivo Municipal, la esculpió Leonardo Borrás. Esta imagen de la Virgen puede que fuera cambiada posteriormente del proyecto por otra, la del Ángel Custodio, según una fotografía de finales del siglo XIX. Esto lo corrobora el reciente restaurado cuadro de San Silvestre, que preside el salón de sesiones del ayuntamiento, cuatro de los patronos que tuvo Alzira, junto a San Bernardo, que no figura en el cuadro.

El motivo por el cual obra en mi poder las facturas de las antedichas imágenes -menos de la Santa Gracia- que fue que el entonces alcalde, quiso que figuraran todas en una misma factura.

Estas vivencias y datos, son los que humildemente puede aportar este amante de Sant Bernat.

Alzira, Marzo-Abril 1993

Texto de D.Ricardo Fluixá Gómez obtenido gracias a D.Alfonso Rovira Marín
Los Casalicios en 2018

Los Casalicios en 2018

Siguiendo el plan de remodelación urbana (y tal como D.Ricardo Fluixá nos relata) en 1966 se desmontaron los casalicios volviéndolos a montar un año después (con el puente ya desaparecido) en el centro de la nueva avenida creada sobre el antiguo lecho del río, a apenas cuatro o cinco metros de sus tajamares originales. Esta nueva avenida se le denominó de los Santos Patronos.

Debido a una mala cimentación realizada en su nueva ubicación, con el paso de los años ambos casalicios empezaron a inclinarse con peligro evidente de derrumbe. Finalmente se tomó la decisión de actuar y en 2006 los casalicios volvieron a desmontarse una vez más. Se aprovechó la ocasión para reparar el mutilado brazo de San Bernardo que permanecía en su sitio gracias a unos gruesos alambres como nos recordaba Ricardo Fluixá. También se hicieron catas para descubrir los tajamares originales, ya que se tenía conocimiento que en 1966 no fueron derruidos (solo el arco principal del puente lo fue) y únicamente habían sido soterrados. Así el 14 de diciembre de 2007 se procedió a la inauguración de la remodelación y ubicación, 40 años después, a su lugar original sobre los tajamares del puente. Esto hace que desde entonces los casalicios no estén en el centro de la avenida (como lo habían estado entre 1967 y 2006), sino al un lado.

Hoy en día estan en el mismo lugar en que se construyeron hace tres siglos. Tras dos siglos y medio contemplando el paso diario de personas y carros a sus pies cruzando el puente, ahora, desde su hístórica posición y el lugar convertido en una de las principales avenidas de la ciudad, Sant Bernat i les Germanetes siguen el devenir diario de los alcireños ofreciéndoles su protección como en sus inicios hace 300 años.

 

    • Notas:
  • [1] – Pág.100 de «San Bernat Mártir. Fuentes Literarias e iconográficas» (1995) de Bernat Montagud.
  • [2] – Alfonso Rovira, en su libro “Crónicas de un pueblo, vol.VI ”(2012), relata que los restos de la imagen de Santa Gracia acabaron como cimentación en el cercano edificio de Correos y Telégrafos que por aquel entonces estaba en construcción.

 

 

Para saber más consultar: